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Bebidas típicas de Semana Santa y cómo servirlas

La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y ya van siendo muchos los abuelos y abuelas que se han puesto manos a la obra con la fabricación de ingentes cantidades de torrijas para cuando hijos y nietos vayan de visita a su degustación. “Para gustos están las torrijas”, dirían algunos. Con mucho o poco azúcar, con o sin canela, con más o menos leche… Sus infinitas variaciones no cambian lo que es una realidad indiscutible: ¡son todo un manjar! 

Si bien es cierto que las torrijas son lo primero que nos viene a la mente (y lo primero que echamos en falta en nuestro estómago) cuando pensamos en estos días, también existen bebidas sin las que más de uno se tiraría de los pelos. Y es que la Semana Santa huele a estos brebajes populares mientras que las tascas se convierten en un ir y venir de catadores -profesionales y aficionados- que tratan de discernir cuál es la que tiene la mejor preparación de la temporada. Sí, hablamos de pócimas como el zurracapote o la limonada de vino, adoradas tanto en sus tierras de origen como fuera de ellas.

El Zurracapote

Riojana de nacimiento, esta bebida es la resultante de macerar cítricos y fruta en el producto estrella de la tierra: el vino. En las festividades de Semana Santa es fácil encontrarla en cualquier rincón del país, especialmente en el norte, donde son más aficionados. No obstante, la primera fórmula secreta de la zurra se remonta a 1952 en Calahorra, donde es típico que cada una de las peñas de sus fiestas preparen el brebaje, cada una con su toque especial. Y es que a día de hoy en cada casa tienen su zurra particular, su manera especial de prepararla… y eso es lo que le da la gracia.

Una bebida dulce de la que tradicionalmente se hacen concursos de degustación y con la cual se preparan hasta mermeladas. ¿Y qué es lo que debe llevar?  Su base es el vino tinto y lo que le aporta su característico sabor afrutado son los limones y los melocotones que se maceran en él y el abundante azúcar y canela con los que se baña la mezcla. Además, también es típico añadirle un poquito de moscatel e incluso algún licor más fuerte para los que prefieran un sabor más potente o agua para rebajar y así ser apto para los más pequeños de la casa.

Y en cuanto a cómo beberlo… Los más puristas te dirán que para apreciar la experiencia del zurracapote al máximo éste debe beberse en porrón o en bota. Pero, como siempre, hay gustos para todo y los hay quienes prefieren degustarlo en vaso o en copa. En DKristal contamos con vasos como los de la serie Ibiza o la serie Avant Garde o con copas como las de la serie Catavinos Andalucía que pueden servir magníficamente al propósito, así como jarras para servir el brebaje.

La limonada de vino

De origen leonés pero extendida por toda la geografía española, otra bebida que sabe a Semana Santa es la popular limonada de vino. Y es que el vino vuelve a ser el protagonista, como en la zurra, y sirve como base de una maceración con cítricos como el limón e incluso alguna fruta, higos o pasas. También es típico añadir a esta mezcla tanto azúcar como canela para darle un toque aún más dulce. Además, es una bebida apta para los que no beben por su bajo contenido alcohólico.

Podría decirse que ambas bebidas son variaciones de la sangría -o incluso las que le dieron origen- debido a sus ingredientes en común. Pero tanto el zurracapote como la limonada de vino tienen carácter propio y, ante todo, son bebidas familiares, pensadas para ser compartidas y degustadas en ambientes festivos como los que están por llegar.

Y del mismo modo que la zurra, la limonada de vino puede servirse tanto en vaso como en copa. Queda a cada cual su elección. ¡Lo importante es disfrutarlas!